El Salón de Santa Gadea era un cortijo en el que se sembraban cereales de todo tipo: trigo, maíz, cebada, etc., y tenía una casa muy robusta a orillas del Guadiana.
Todos los años, sus propietarios tenían que cuidar los muros que rodeaban al cortijo para evitar que las aguas de las mareas inundasen sus fértiles tierras.
En el Salón había también un molino mareal que estaba situado en el sitio donde hoy está el parque infantil, junto al templete de la música.
Aquel cortijo y el molino lo compró en el año 1.660 un importante hombre de negocios, Manuel González de Aguilar, que, aunque era ayamontino, vivía en Sevilla dedicado a comerciar con el cacao, el chocolate y el azúcar que en aquella época se traía de América.
En Ayamonte había por entonces un hospital que se llamaba de Nuestra Señora de la Piedad, al que acudían las personas pobres y enfermas, y como dicho hospital no podía solucionar todas las necesidades, González de Aguilar, que era un hombre bueno, le regaló el cortijo y el molino para que con el dinero de sus cosechas y de la molienda pudiera seguir funcionando.
El cortijo quedó inundado por las aguas del mar tras el terremoto y el tsunami que ocurrió el día 1 de noviembre del año 1755, quedando convertido en una marisma, cruzada por innumerables caños.
Enrique R. Arroyo Berrones